En la aceleración de 0 a 30 m conviene medir tres parciales (splits): 0–10, 10–20 y 20–30 m. Con ellos y un umbral de caída definido antes de empezar, decides con el reloj cuándo seguir y cuándo cortar la sesión.
Esta guía es para entrenadores y atletas de pista. Verás qué te dice cada tramo, por qué no se mezclan las salidas paradas con las lanzadas, cuándo engaña la sensación, qué no vale la pena medir y qué hacer si no tienes fotocélulas.
El mapa completo de medios y progresiones está en la guía de entrenamiento de velocidad.
Una lista de salidas (desde caída, medio arrodillado, bloques) sirve como catálogo de medios. No resuelve nada si falta una regla de corte por tiempo, los parciales o un protocolo que puedas repetir igual cada vez.
Para decidir con evidencia de la sesión necesitas:
Misma distancia, misma salida y mismo montaje de cronometraje.
Parciales que separen el arranque de la transición.
Volumen guiado por la calidad (umbral de caída), no por una lista de series.
Velocidad leída como promedio del tramo, no como sensación de explosividad.
Las fotocélulas y los sistemas como Freelap miden el tiempo entre dos marcas. De ahí sale la velocidad promedio del tramo, no la curva instantánea que da un láser o un 1080 Sprint. Rob Assise lo explica en SimpliFaster: para ver el perfil completo y ubicar el pico real hace falta otra tecnología.
Carl Valle añade el matiz del entrenador: un parcial es el tiempo entre dos puntos, y su velocidad es solo un promedio. Sirve para ver tendencias de aceleración, de pico o de pérdida de velocidad, no para describir cada apoyo.
En pista, 30 m es la medida habitual para separar el trabajo de aceleración del de velocidad máxima. Según Assise, el metro solo no cuenta la historia: importa si el foco es la aceleración temprana, la tardía, el pico o la pérdida de velocidad.
JB Morin, investigador en biomecánica del sprint, recuerda su valor de campo. Con tres a cinco parciales de un sprint de 0 a 30 m a máxima intensidad se estima un perfil de fuerza-velocidad sin plataformas de fuerza. La aplicación MySprint hace esos cálculos.
Eso no convierte cada sesión en un laboratorio: convierte algunas pruebas en decisiones de programación. Aquí no adoptamos un umbral universal. Interpreta tus propios registros, tomados siempre con el mismo protocolo.
Si puedes poner marcas a los 10, 20 y 30 m, además de la salida, obtienes tres tramos que responden preguntas distintas:
| Tramo | Qué revela | Lectura habitual |
|---|---|---|
| 0–10 m | Si proyectas y aplicas fuerza útil desde el primer apoyo | Arranque real frente a solo intención |
| 10–20 m | Si sigues acelerando o te yergues demasiado pronto | Transición; a menudo el parcial más revelador |
| 20–30 m | Si aún ganas velocidad o ya te estancas | Puente hacia la velocidad máxima; no es un lanzado |
Regla práctica: un 30 m rápido con un 0–10 mediocre y un 20–30 brillante no describe al mismo atleta que uno con un 0–10 brillante y una caída temprana. Sin parciales, solo tienes una sensación disfrazada de dato.
Salida parada (bloques, tres apoyos o de pie): mide lo que produces desde cero, y el montaje importa. Según la documentación de Freelap, el chip detecta el campo magnético unos 80 cm antes del cono. Por eso su guía coloca el cono de salida a 1 m y los de parcial y llegada 80 cm después de cada marca: para un 30 m, a 30,8 m.
Salida lanzada (fly): mide el pico o el mantenimiento de la velocidad en una ventana, no la capacidad de arrancar. Aquí el desfase de 80 cm se cancela entre la entrada y la salida.
Christopher Glaeser, de Freelap USA, propone un método simple para ajustar la carrera de impulso: dos parciales seguidos, por ejemplo 15 + 15 m. Si el primero es más lento, todavía acelerabas: alarga el impulso. Si es más rápido, ya perdías velocidad: acórtalo.
Mezclar un 30 m desde bloques con un 30 m lanzado en la misma tabla de marcas es uno de los errores de planilla más caros de la temporada.
Autorregular un entrenamiento cronometrado significa fijar un porcentaje de caída (drop-off) respecto a tu mejor tiempo del día y terminar cuando lo cruzas. Define ese umbral antes de empezar, hazlo compatible con el objetivo de la sesión y aplícalo siempre igual. Eso separa autorregular de solo sentir cuándo parar.
En la pista, el cronómetro no es un adorno: es la regla de corte. Si te sientes bien pero el parcial ya salió del umbral, la serie terminó, aunque queden dos repeticiones en la planilla.
Esfuerzo no es desplazamiento. Puedes empujar más fuerte con peor orientación de la fuerza y hacer un 0–10 peor. En la aceleración importa aplicar la fuerza contra el suelo con una orientación más horizontal, no solo más fuerza.
Fatiga y tiempo no siempre coinciden. Las piernas pesadas pueden convivir con un parcial dentro del umbral. También pasa al revés: te sientes fresco y el tiempo empeora por el montaje o la reacción.
Comparar días sin igualar la salida. Un día sales desde caída, al siguiente desde bloques y con otro viento. Así, «hoy estoy lento» no significa nada.
Confundir ruido con tendencia. El primer parcial es el más sensible a la reacción, al peso sobre las manos y al error de disparo. Interpreta los parciales con su contexto: viento, rival y video.
Para elegir la indicación técnica (proyectarte más, no erguirte antes de tiempo) después de ver el parcial.
Para cortar por dolor o molestia aunque el tiempo siga dentro del umbral. Si algo duele, la sesión terminó.
Para leer un apoyo concreto: complementa el número, no lo reemplaza.
No conviertas cada ejercicio de pared o de salida en una prueba oficial. Son medios; la prueba es el sprint con protocolo fijo.
No persigas ocho métricas por repetición en el mismo bloque de calidad. Elige uno o dos indicadores guía.
No uses solo el 30 m total para decidir si falta fuerza o técnica. Necesitas parciales o video.
No trates el promedio del 20–30 como tu velocidad máxima real: el pico puede caer en otro tramo.
No compares tiempos manuales con los de fotocélulas o Freelap como si fueran lo mismo. Freelap declara una precisión de 0,02 s; compruébala con tu equipo y tu protocolo.
No saques conclusiones de un mal 0–10 aislado sin repetirlo con el mismo montaje.
En la aceleración inicial los contactos con el suelo son más largos y exigen más impulso horizontal. Cerca de la velocidad máxima se acortan y la fuerza se orienta más hacia arriba. Por eso no le pidas a un 0–10 la rigidez de la velocidad máxima: lo explicamos en tiempo de contacto y stiffness en el sprint.
De menor a mayor precisión:
Cinta métrica, marcas fijas y el mismo protocolo de salida en cada prueba. Sin esto, cualquier reloj es ruido.
Cronómetro manual a los 10, 20 y 30 m, con el mismo operador y el mismo criterio de disparo. Sirve para ver tendencias semanales, no para discutir centésimas entre atletas.
Video a 120–240 cuadros por segundo alineado con marcas en el suelo. Estima los parciales y, sobre todo, explica el número.
Una sola fotocélula o un solo transmisor en la llegada. Es mejor que nada para el 0–30 total, aunque falta el desglose.
Sistema con varios parciales, como Freelap u otras fotocélulas. Según su documentación, el chip de Freelap guarda hasta diez parciales.
Después, convierte distancia y tiempo a m/s para comparar los tramos con la calculadora de velocidad promedio.
Fija la prueba del día: por ejemplo, 3 × 30 m desde la misma salida, con descanso completo y el viento anotado.
Marca los 10, 20 y 30 m, o al menos los 10 y los 30 si tu equipo es limitado.
Registra el 0–10, el 10–20, el 20–30 y el total. Usa el mejor tiempo del día como referencia para tu umbral de caída.
Cambia una sola cosa si el patrón se repite, por ejemplo un 10–20 flojo con un 0–10 decente: la proyección, la carga del trineo o el volumen. No des tres indicaciones a la vez.
Corta cuando el total o el tramo decisivo salgan del umbral, o cuando se pierda la intención.
Sí, como indicador general de progreso, no como diagnóstico. Dos atletas con el mismo 30 m pueden tener un 0–10 y un 20–30 opuestos: el total esconde dónde está el límite.
Repítelo cuando haya pasado suficiente entrenamiento como para esperar un cambio y puedas reproducir el mismo protocolo: misma salida, mismas marcas y mismo operador. Entre una prueba y otra, mide solo lo necesario para controlar el umbral de caída.
No necesariamente. Puede ser un problema técnico de la transición, fatiga acumulada o un 0–10 tan agresivo que compromete los apoyos siguientes. Primero iguala el protocolo, después formula una hipótesis y al final elige el medio.
Para volumen y picos generales en deportes de campo, a veces. Para decidir centésimas en un 0–30 de pista, es poco fiable frente a los parciales tomados con marcas fijas. Si tu objetivo es la aceleración en línea recta, prioriza las marcas fijas y un cronometraje dedicado.
Convierte tus parciales en velocidad real, en m/s y km/h. Si ya tienes el tiempo de cada tramo, la calculadora te sirve hoy. Si todavía no mides parciales, empieza por el miniprotocolo de arriba.
Esta entrada se apoya en dos tipos de fuente: estudios y especialistas en biomecánica del sprint, y medios profesionales que documentan la práctica de campo. Van separadas por tipo para que juzgues el peso de cada una.
A simple method for measuring power, force, velocity properties, and mechanical effectiveness in sprint running, Samozino y cols., Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, 2016.
Sprint performance and mechanical outputs computed with an iPhone app: Comparison with existing reference methods, Romero-Franco y cols., European Journal of Sport Science, 2017.
Putting the Acceleration vs. Maximum Velocity Debate to Bed, Rob Assise, SimpliFaster.
Performance Analysis – Velocities and Splits, Carl Valle, Freelap USA.
Measuring a Sprinter's Maximum Velocity, Christopher Glaeser, Freelap USA.
Freelap Pro Coach BLE Timing System, documentación de producto de Freelap USA.
Freelap Pro BT Timing System, documentación de producto de Freelap USA.
Siguiente paso
Lleva lo que leíste a tu entrenamiento
Cursos, e-books y herramientas de Potenciatletica para planificar, medir y entender la velocidad con criterio.

Suscríbete
Recibe en tu correo los artículos nuevos sobre velocidad y sprint.
No compartimos tus datos. Puedes darte de baja cuando quieras.