La velocidad máxima (Vmáx) es el pico de velocidad que alcanzas en un sprint cuando ya dejaste de acelerar. Se sostiene unos ocho a diez pasos y se mide en un tramo corto con salida lanzada, no con más esfuerzo.
Esta guía es para entrenadores y atletas de pista. Verás qué es ese techo, en qué se diferencia de acelerar, cómo medirlo y por qué «correr más fuerte» suele estropear el estímulo.
El lugar de este trabajo dentro de la semana está en la guía de entrenamiento de velocidad.
Un mito frecuente dice que para correr más rápido basta con esforzarse más o sumar ejercicios de fuerza. La fuerza ayuda, pero no define tu velocidad máxima ni te dice cómo medirla.
Para trabajar el techo hace falta una definición operativa:
Es la velocidad más alta que alcanzas cuando ya no aceleras de forma apreciable.
Se mide en un tramo corto, normalmente un lanzado (fly) de 10 a 20 m, con una carrera de impulso suficiente.
Dura poco: el pico es breve y después la velocidad empieza a caer.
«Correr más fuerte», con más tensión y más empuje voluntario, suele empeorar el ritmo y el contacto en ese tramo.
Christopher Glaeser, de Freelap USA, aporta el matiz más útil para el entrenador:
Velocistas de todas las edades y niveles sostienen la velocidad máxima unos ocho a diez pasos.
Después del pico, la velocidad baja de forma gradual.
Un lanzado de 10 a 20 m sirve para medirla, siempre que esos pasos más rápidos caigan dentro del tramo cronometrado.
Rad Misko añade el marco temporal en SimpliFaster. Según la literatura que cita, la velocidad máxima solo se mantiene alrededor de un segundo, incluso en atletas de élite. En ese segundo se cubren unos 10 a 12 m, según el nivel.
Por eso defiende el lanzado de 10 m como la forma simple de aislar el techo. Los de 20 o 30 m ya incluyen resistencia a la velocidad. Su artículo combina esa revisión con una prueba piloto de un solo atleta; no es un metaanálisis.
Con fotocélulas o Freelap mides el tiempo entre dos marcas, es decir, la velocidad promedio del tramo. Rob Assise lo deja claro en SimpliFaster: el pico instantáneo exige un láser o un sistema como el 1080 Sprint. No presentes un lanzado de 10 m como velocidad instantánea.
Si el tramo parte de cero, el resultado es el promedio del tramo, no tu velocidad máxima. Para pasar distancia y tiempo a m/s y km/h, usa la calculadora de velocidad promedio.
La aceleración, sobre todo al inicio, pide proyección, fuerza horizontal útil y contactos más largos. Cerca del techo necesitas aplicar mucha fuerza en contactos muy cortos, con postura erguida y ritmo. Un estudio de Weyand y colaboradores (2000) lo mostró: las velocidades más altas se logran con más fuerza contra el suelo, no moviendo las piernas más rápido.
Jonas Dodoo, entrenador jefe y fundador de Speedworks, distingue dos perfiles. El velocista dominante en fuerza puede proyectarse muy bien en la salida y no preparar contactos reactivos más adelante. El dominante en velocidad puede llegar último a los 30 m, pero con una frecuencia y un tiempo de contacto que le permiten un final más rápido.
Assise resume en tres ideas por qué «correr más fuerte» no alcanza:
Correr a velocidad máxima es un estímulo único. La combinación de fuerza, tiempo de contacto y coordinación no se replica con saltos ni con el gimnasio.
Entrenar la velocidad máxima también entrena la aceleración, porque hay que acelerar para llegar a ella.
Entrenar solo la aceleración no garantiza un techo más alto. Si solo haces sprints de 10 m, es poco probable que mejore; si además haces sprints de 40 m otro día, es probable.
Dicho de otro modo: un 20 m a fondo desde parado no es una sesión de velocidad máxima. Es aceleración con intención. Assise añade que quedarse en sprints de 20 a 30 m limita la exposición a los porcentajes más altos de la velocidad máxima, que es donde más crece la fuerza vertical.
Carl Valle señala en Freelap USA que los atletas de deportes de equipo rápidos y bien entrenados alcanzan la velocidad máxima alrededor de los 40 a 50 m. Los velocistas de élite la alcanzan unos 10 m después. Por eso recomienda medir tramos a los 30, 40, 50, 60 y 70 m.
Assise agrega que la mayoría de los atletas jóvenes llega a su techo entre los 20 y los 30 m. Comparar parciales de 10 m dentro de un lanzado largo ayuda a ubicar dónde ocurre. No hay un metro mágico: la carrera de impulso se ajusta a cada atleta.
Christopher Glaeser describe este protocolo en Freelap USA:
Coloca tres transmisores para medir dos parciales seguidos, por ejemplo 15 + 15 m en un lanzado de 30 m.
Marca con cinta el punto donde empieza la carrera de impulso.
Si el primer parcial es más lento que el segundo, todavía acelerabas: alarga el impulso.
Si el primer parcial es más rápido, ya perdías velocidad: acorta el impulso.
Cuando los dos parciales se parecen, encontraste tu distancia. Mide desde la cinta hasta el centro del tramo para ubicar tus pasos más rápidos.
Descansa lo suficiente entre intentos para recuperarte por completo.
El artículo da un ejemplo: 1,65 s en el primer parcial y 1,51 s en el segundo indican que el atleta todavía aceleraba. Es lo contrario de «correr más fuerte»: ajustas la distancia hasta que el reloj muestra que llegaste al techo.
Valle pide cuatro condiciones: una recta de 80 m o más, para acelerar, llegar al techo y frenar con seguridad; tramos marcados; las condiciones del día anotadas; y atletas frescos. También recomienda darles los parciales al instante.
| Medio | Qué responde | Límite |
|---|---|---|
| Lanzado de 10 m | El techo, con poca resistencia a la velocidad | Sensible a una carrera de impulso mal ajustada |
| Lanzado de 15 a 20 m | El techo más algo de mantenimiento | Mezcla más resistencia a la velocidad |
| Parciales de 10 m hasta 70 m | En qué tramo aparece el pico | Pide más marcas y una recta de 80 m o más |
Convierte tu mejor parcial a m/s y conserva siempre el mismo protocolo.
Un sprint lanzado tiene tres partes: aceleración progresiva, un tramo corto a máxima velocidad y un frenado suave. Tony Holler, entrenador de atletismo en Plainfield North High School, insiste en apuntar a la velocidad máxima con sprints cronometrados.
La lógica es de calidad, no de cantidad: pocos intentos, descanso completo y el reloj como juez.
Más tensión no es más velocidad: apretar de más suele alargar los contactos y romper el ritmo.
Más repeticiones con fatiga no entrenan el techo: entrenan otra cosa.
Las correcciones técnicas se trabajan antes, en la preparación y en los ejercicios, no a mitad del tramo lanzado.
Calienta y haz una o dos aceleraciones progresivas por debajo del máximo, sin series que fatiguen.
Ajusta la carrera de impulso con el método de Glaeser o usa la distancia que ya conoces.
Haz de dos a cuatro lanzados de 10 a 20 m a máxima calidad, con descanso completo. Anota el viento y la superficie.
Corta la serie si el parcial clave sale del umbral de caída que definiste antes de empezar.
Si un patrón se repite, cambia una sola cosa: el impulso, el ritmo o la carga de la semana.
Convierte el mejor tiempo a m/s y guárdalo con el mismo protocolo.
Si tienes dolor en los isquiotibiales o vuelves de una lesión, no hagas sprints a máxima velocidad sin el visto bueno de un profesional.
La intención alta importa. Pero convertirla en más tensión dentro del tramo de techo suele alargar los contactos y romper la zancada. Funciona mejor sumar intención, una carrera de impulso correcta y el cronómetro.
No necesariamente. Según Assise, entrenar solo la aceleración no garantiza un techo más alto. Hace falta exponerse al pico y medirlo.
Valle señala que unas pocas mediciones al año ya muestran una tendencia a lo largo de un ciclo. Assise propone una prueba para ubicar el pico cada cuatro a seis semanas. Ajusta la frecuencia a tu calendario de competencias.
Sirve para ubicar el pico, no para medir el techo puro: Misko sostiene que ya incluye resistencia a la velocidad. Si lo usas, divídelo en parciales de 10 m.
Sirve para acelerar. Medir el techo exige carrera de impulso, tramo cronometrado y espacio para frenar. Si no te alcanza, es más honesto anotar ese límite que decir que entrenaste la velocidad máxima.
El cronómetro te dice cuánto. No te dice qué mirar en la carrera ni qué hacer después. Fundamentals Speed es un curso digital en video para entrenadores: aprendes a observar el sprint, situar la señal y decidir la siguiente acción.
Te sirve si quieres relacionar lo que ves en un sprint con una decisión de entrenamiento. No te sirve si buscas una lista cerrada de ejercicios para copiar o corregir la técnica desde un solo video.
Faster top running speeds are achieved with greater ground forces not more rapid leg movements, Weyand y cols., Journal of Applied Physiology, 2000.
Measuring a Sprinter's Maximum Velocity, Christopher Glaeser, Freelap USA.
How to Evaluate Maximal Velocity of Athletes, Carl Valle, Freelap USA.
Putting the Acceleration vs. Maximum Velocity Debate to Bed, Rob Assise, SimpliFaster.
Maximal Sprint Speed: Evaluating 10m Flys Under Different Conditions, Rad Misko, SimpliFaster.
Assessment and Key Attractors for Sprint Training with Jonas Dodoo, SimpliFaster.
Rapid Fire with Tony Holler: Making Speed a Habit, SimpliFaster.
Siguiente paso
Lleva lo que leíste a tu entrenamiento
Cursos, e-books y herramientas de Potenciatletica para planificar, medir y entender la velocidad con criterio.

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